El mapa que los franceses buscaron desesperadamente

Contribución General y Contribución Particular:

Los Fueros de Valencia empiezan precisamente fijando los límites del territorio del reino y de la ciudad  <<Los térmens de la ciutat són: entró al terme de Murvedre, que parteix ab Puçol; e entró al terme d´Olocau, e de Xiva, e de Bunyool e de Toris; e entró en Monserrat; e entró al terme d´Algezira e de Cullera. E de la riba de la mar sie e dur lo terme per C milles dintre la mar>>. Era la Contribución General, que comprendía medio centenar de pueblos sobre los que la ciudad de Valencia ejercía su potestad jurisdiccional. Más circunscrita era la Contribución Particular, que se extendía aproximadamente una legua (6Km) en torno a las murallas de la ciudad, con una treintena de núcleos de población en su interior, incluyendo algunos pequeños señoríos como Alfafar, Benetússer, Burjassot, Almàssera, Patraix o Sedaví, con su propia autonomía administrativa, aunque Valencia seguía conservando la alta jurisdicción sobre ellos. Mientras que los habitantes y los señores de la Contribución General estaban obligados a contribuir-de aquí el nombre de “contribución”- al mantenimiento y la reparación de la defensas de la ciudad (murs i vall), por su valor estratégico y militar, los de la Contribución Particular –contribuian- en todos los impuestos y exacciones fiscales ordenadas por las autoridades municipales de Valencia. (1)

El plano de la Particular Contribución Valencia, Antonio Cassaus, 1694:

En 1694, el jesuita Francisco Antonio Cassaus levantó un plano de la Particular Contribución de Valencia, territorio que rodeaba a la ciudad y sobre el que ésta ejercía la jurisdicción suprema, que fue editado en 1695 por Ascensi Duart. Perdido durante mucho tiempo, se recuperó en 1997; la orientación que tiene es de Oeste-Este, por lo que abajo está el mar. Esto es algo muy propio de la cartografía del siglo XVII.

El 4 de junio de 1693, el jesuita Francisco Antonio Cassaus terminó un mapa del Reino de Valencia. El levantamiento de este mapa, una actualización del publicado por Pedro de Teixeira en 1651(2), respondía a un encargo personal del marqués de Castelo-Rodrigo, virrey del momento, que lo consideraba un instrumento básico para la reorganización militar del reino que emprendió tras los disturbios causados por la Segunda Germanía de Valencia. En las mismas fechas, el propio Cassaus realizó un plano de la Particular Contribución de Valencia, territorio circundante a la ciudad sobre el que ésta poseía jurisdicción administrativa, judicial y fiscal.

La morfología urbana de la Valencia de finales del siglo XVII sólo se diferenciaba de la medieval por el crecimiento de los arrabales extramuros. El casco urbano incluía catorce parroquias y seguía delimitado por las murallas del siglo XIV. Traspasar sus puertas suponía adentrarse en la Particular Contribución, territorio integrado por los cuarteles de Russafa, Patraix, Benimaclet y Campanar.

Se trataba de un espacio sobre el que la ciudad ejercía la jurisdicción suprema e imponía todo tipo de sisas y arbitrios, cuyo origen se remontaba a las divisiones territoriales musulmanas. No hay que confundirlo con el término general de la ciudad señalado en la primera Rúbrica de la Costum de 1240, que comprendía las tierras litorales entre los términos de Cullera y Sagunt que limitaban hacia el interior con los de Olocau, Chiva, Montserrat, Buñol, Torís y Alzira. La Particular Contribución era más reducida.

En realidad, era una demarcación teórica cuyos límites variaban en función de los intereses económicos de los lugares incluidos en ella. Aunque formalmente abarcaba el territorio que circundaba la ciudad hasta una legua de radio medida desde sus puertas, en la documentación histórica se hace coincidir con las tierras regadas de la huerta de Valencia, el cordón sanitario que rodeaba a la ciudad y en el cual estaba prohibido el cultivo de arroz, el territorio delimitado por las cruces de término situadas en los caminos de acceso al casco urbano, etc.

El resultado era que el límite de la Particular Contribución respondía a una línea sinuosa y variable, en 1695 alcanzaba un radio máximo de 1,1 leguas, a mitad de camino entre Benetússer y Albal (unos 6,6 kilómetros), y un radio mínimo de 0,45 leguas, en las proximidades de Mislata (poco más de 2,7 kilómetros). En general, el contorno se ajusta bastante bien al mencionado radio de una legua en las zonas costera y meridional del plano y se ve muy disminuido hacia el oeste y el norte. Su trazado discurre entre las alquerías de la huerta y sólo se acomoda en algunos tramos al barranco de Torrent, el cauce del Turia entre Mislata y el azud de la acequia de Rascanya, y el camino de Barcelona a la altura de Cases de Bàrcena. Al margen de la ciudad de Valencia, en la Particular Contribución se incluían los siguientes lugares: Alboraya, Alfafar, Almasera, Benicalat, Beniferrri, Benetuser, Benimaclet, Burjasot, Campanar, Grao, Los Orriols, Patrax, Payporta, Rabisancho, Rusafa, Sedavi, Tabernes y Vistabella.

Las únicas construcciones individualizadas son el palacio Reial (Dral, en el plano), la torre de Paterna, el puente de piedra del Grau y la ermita de la Virgen de los Desamparados del Carraixet en Tavernes Blanques. Los edificios religiosos se agrupan mediante dibujos figurativos que imitan sus formas según se trate de ermitas, iglesias, conventos, monasterios y cruces de término. Los lugares habitados se representan, en función de su importancia, mediante edificios,   mientras que las alquerías, masías y barracas de la huerta lo son por medio de viviendas de un solo cuerpo con su correspondiente círculo. La ciudad de Valencia aparece en una imagen esquemática. Los caminos se delinean según una red que confluye en la ciudad, y carecen de nombre. Las acequias de la huerta pueden seguirse mediante líneas que presentan un grosor algo mayor en el caso de las de Mislata y Moncada.

El mapa del Reino de Valencia de Cassaus, es del todo punto entendible que un autor de origen extremeño no tuviera entre sus preocupaciones la transcripción de los topónimos valencianos. Sobre todo si tenemos en cuenta que vivió en una época en la que no existía ningún tipo de normativa al respecto y en la que ya se había iniciado el proceso de castellanización de la cultura valenciana. Sin embargo, hay que decir para ser justos que, si se incluyen aquellos a los que únicamente les falta el acento (circunstancia habitual en la documentación de la época), son mayoría los topónimos que han sido transcritos de manera correcta (Alaquas, Albalat, Alfafar, Benimaclet, Beniferri, Bonrepos, Borboto, Campanar, Catarroja, Godella, Meliana, Mislata, Paterna, Quart, Rafol, Rocafort, Sedavi, Valencia y Vistabella) o presentan errores que también pueden atribuirse al grabador (Almasera, Benetuser, Benicalat, Benifarach, Burjasot, Carraget, Masarroja, Miramvell, Patrax, Rusafa y Tabernes).

Los Hechos:

Valencia cayó en manos francesas el 9 de enero de 1812, cinco días después, entraba en la ciudad el nuevo amo y señor de la capital: el mariscal Suchet, nombrado duque de la Albufera por Napoleón.

La capital del Morvedre, Sagunt, comenzó a ser sitiada por las águilas imperiales de Napoleón el 23 de septiembre de 1811. Los franceses atacaban en Sagunt para apoderarse de todo el Reino de Valencia. “Valencia era indefendible. No tenía ni víveres ni soldados para soportar un asedio. La defensa de la capital sólo servía para evitar golpes de mano o embates rápidos, como el que intentó el mariscal Moncey en 1808 sin éxito. Pero no tenía condiciones para soportar un asedio en toda regla”. Por eso, continúa, “la única forma de evitar que Valencia cayera era impedir que llegaran los cañones de asedio. Y la única forma era sosteniendo Sagunt, porque los caminos reales de Aragón y Cataluña pasan por Sagunt. Mientras allí hubieran cañones españoles, los cañones franceses no podrían pasar por la carretera para llegar a Valencia. Por eso, mientras resistiera Sagunt, Valencia estaría a salvo. Pero cuando cayera Sagunt y la artillería de asedio francesa pudiera llegar ante los muros de Valencia, la capital del Reino estaría perdida. No había forma de defender un asedio normal con artilleria pesada, munición suficiente y cuerpos de zapadores e ingenieros” (José Luis Arcón, historiador). Después de 34 días de asedio, Sagunt cayó el 25 de octubre de 1811 tras la derrota española en la cruenta batalla librada entre Sagunt y Puçol, con Sagunt tomada, los franceses asediaron Valencia a principios de diciembre y  tras dos días de bombardeos y destrucción en enero, Valencia se rindió. “Porque los valencianos  tuvimos suerte de que el mariscal Suchet nos tocara en suerte como conquistador”.  Suchet,  fue “más racional y listo” que los mariscales franceses de otras zonas, pues “supo que aplicando la justicia social se pacificaría antes la región que con la mano dura. Por ejemplo: una de sus primeras decisiones fue reconocer todas las jubilaciones de viudas, inválidos y huérfanos, y pagarlo cuanto antes. Sabía que si las capas más desfavorecidas estaban conformes con la ocupación, se generaría un clima de paz fundamental”(3).

El 5 de julio de 1813, acuciados por la derrota de la Grande Armée en Rusia y espoleados por el triunfo español en Vitoria, los franceses abandonaban Valencia.

Buscando el mapa:

El 14 de enero de 1812, el mariscal Suchet, nombrado duque de la Albufera por Napoleón, hacía su entrada triunfal en una capital del Turia rendida al ejército francés. El mariscal estaría interesado en el plano, titulado «Huerta y particular contribución de la ciudad de Valencia», fue elaborado por Francisco Antonio Cassaus en 1695 y por aquel entonces era el mejor instrumento posible para efectuar un cobro efectivo de los impuestos, puesto que funcionaba a modo de inventario fiscal, en el que se identificaban los terrenos que debían aportar tributos. Nada más tomar las riendas del nuevo territorio conquistado, los altos mandos galos ordenaron la búsqueda inmediata del único mapa de la época en el que se detallaba una relación precisa de todas las poblaciones, las alquerías y las huertas que rodeaban la ciudad; los valencianos tenían constancia de la existencia del mapa y de la importancia logística de este; por ello, y ante la presencia del invasor francés, se ordenó la destrucción de los 140 ejemplares existentes menos uno, el cual ha llegado hasta nuestros días.

Los franceses se reúnen en la Casa de la Ciudad, en lo que es el actual jardín del palacio de la Generalitat, cruzan la plaza y piden el plano en la catedral, donde se aseguraba que se tenía custodia del documento y sus copias. Sin embargo, llegaron tarde. Al parecer, todos los planos habían sido destruidos… o escondidos. Todos excepto uno.

El plano no es perfecto, pero era la mejor guía para el recaudador de impuestos. El 14 de marzo de 1812 apareció publicado en un periódico de la época que el mariscal de Suchet había encargado al barón Robert que buscará un mapa de la Huerta de Valencia por todas partes; y “no lo encontraron”.

No hay en las memorias de Suchet una referencia concreta a este plano. Sí que las hay al barón Robert. Al menos once. En una de ellas, Suchet deja escrito de él que sus “talentos y capacidad había tenido de antemano frecuentes ocasiones de conocer y de apreciar”. Es decir, que Suchet no encargó la operación a cualquiera, sino a uno de sus mejores hombres. “Buscaron por todas partes y no lo encontraron”. El mariscal Suchet con todo su poder no consiguió localizar ninguno.

Dos siglos y dos años después, la Societat Bibliogràfica Valenciana «Jerònima Galés» ha llevado a cabo una reedición del único ejemplar de aquel preciado mapa que sobrevivió a la Guerra de la Independencia y que, actualmente, forma parte de la colección privada de José Huguet. La asociación ha editado 157 copias para distribuirlas entre las bibliotecas públicas de Valencia y entre los lugares de estudio, para que todo el mundo tenga acceso a este mapa que parecía perdido.

Video

Imágen. Sección mapa de Cassaus.

Bibliografía:

-(1) La Huerta de Valencia, 2a ed.: Un paisaje cultural con futuro incierto. Joan Romero i Miquel Francés (eds). PUV, 2013.

(2) Seguimos sin conocer el mapa impreso del Reino de Valencia que Teixeira elaboró entre 1648 y 1650 y fue publicado en 1651. Su atlas manuscrito de 1634, por el contrario, fue localizado en Viena en el año 2000. Pereda, F. y Marías, F. (2002): El Atlas del Rey Planeta. La Descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos de Pedro Teixeira (1634).

-El mapa “Huerta y Particular Contribución de la Ciudad de Valencia”. Cassaus, F.A. (1694-1695). Archivo de Dº José Huguet (Valencia), miembro de la Societat Bibliogràfica Valenciana Jerònima Galés. Societat Bibliográfica Valenciana. Fondo José Huguet.

– Demarcación y cartografía de la Particular Contribución de Valencia en el siglo XVIII. Cuadernos de Geografía, 57, págs. 91-108, Faus Prieto, Alfredo. Universidad de Valencia.

-Francisco Antonio Cassaus (1695).Cuaderno de Geografía, 86, págs. 219-240. Alfredo Faus Prieto,  Valencia 2009.

(3) “1811. LA BATALLA POR VALENCIA. Una derrota que pudiera haberse evitado”.  Conferencia impartida por D. José Luís Arcón Domínguez, Historiador. 14/12/2006.

Enlace de descarga, Plano de la Particular Contribución Valencia, Antonio Cassaus, 1694

https://mega.co.nz/#!ZkQgAKAJ!ymcnVT-ssGEXBBkEkhUxJ2qVkoa0yBk_Uy4PXISsPgs

Enlace de descarga: El Reyno de Valencia dividido en svs dos gobiernos que son Valencia y Orihvela y dos Tenencias, que son Xátiva y… (a 4 de junio de 1693) de Pedro Teixeira.

https://mega.co.nz/#F!FwBCVaIS!ixSN3apU4JEqPWuPExoJvw

JavierMartínezS de Burjassot, Valencia, España, Europa, pertenece a la especie Homo Sapiens Sapiens y habita en un planeta al que llaman “Tierra”.

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