Dª Germana de Foix y el origen valenciano de la Viola de Gamba.

Úrsula Germana había nacido cuarenta y ocho años antes en el Alcázar de Mezières de la noble casa francesa de Foix, que había reinado en Navarra. Tras estar a punto de morir en un pavoroso incendio que destruyó su hogar, fue enviada a la corte de su tío materno, Luis XII de Francia. Allí fue educada según la cultura franco-borgoñona y aprendió a leer, danzar o tocar el laúd y, dada su alcurnia, a prepararse para un matrimonio por interés y linaje. El suyo fue a los dieciocho años con un rey poderoso y cincuentón: Fernando de Aragón, viudo de Isabel la Católica.

Llegó por mar a Valencia y, aunque alabaron su «hermosura y gallardas prendas», desconcertó su «copioso equipo» y costumbres diferentes a las castellanas, como besar a un caballero como saludo o comer «raros pescados… frutas y vinos» en contraste con el ascetismo gastronómico de la difunta reina Isabel.

Como extranjera, su educación franco-borgoñona se basaba en el conocimiento de las habilidades sociales para desenvolverse con soltura en la corte, mostrarse atractiva o vestir acorde a su rango para no denigrar a su linaje. Es el mismo modelo que había calado en el reino de Valencia y que cautivó la atención del viajero alemán Jerónimo Münzer en 1494, sorprendido por la «gallardía singular» de las valencianas, «tan escotades que mostren els mugrons de les mamelles, i a més d’aixó es pinten la cara… cosa realment censurable». Opinión similar provocó Germana en la corte castellana, donde el referente ideal de educación femenina impulsado por Isabel la Católica entre sus hijas y las damas nobles se basaba en la instrucción a partir de la sobriedad y los textos religiosos.

En 1519, Dª Germana, contrae segundas nupcias con un marqués, Juan de Bradendeburgo, del séquito de D. Carlos. En aquella época Germana había descubierto ya la variada y magnifica gastronomía española a la que se había aficionado tanto que su figura había sufrido una enorme transformación. Decía Sandoval que “era amiga de holgarse en banquetes, huertas, jardines y fiestas”.

Carlos nombró al nuevo matrimonio virreyes de Valencia (1523-1524, virreina en solitario) y en la capital del Túria establecieron su residencia. Corría el año 1523 y nada más llegar, la nueva virreina tuvo que hacer frente a uno de los grandes problemas que se habían desencadenado en Valencia en 1520: la revuelta de las Germanías. Gobernó con brazo de hierro pero, ese brazo represor obedecía las órdenes del rey D. Carlos de forma sumisa. También en esta época tuvo que hacer frente Germana, a las revueltas moriscas.

En 1525, muere el marqués de Bradenburgo y un año después, Germana vuelve a contraer un tercer matrimonio, esta vez el elegido será Fernando de Aragón, duque de Calabria, concediendo Carlos I, el segundo virreinato, (1526-1536, simul et in solidum, conjuntamente), juntos desplegaron la etiqueta y ceremonial que alimentaron la fama del Palacio Real de Valencia, levantado sobre una finca de recreo de los antiguos reyes árabes, una alquería o raal que los cristianos pronunciaron como rahal y reyal.  Así, Valencia y su Palacio Real se enlazan con otras cortes europeas que sitúan a nuestro Reino dentro de la órbita de la vanguardia cultural de su tiempo.

Jaume I, Pedro IV el Ceremonioso, Alfonso V el Magnánimo y la reina María habían realizado sucesivas intervenciones en el palacio, que también Germana reformó al gusto renacentista de su tiempo, con colecciones de nuevos tapices, cerámicas, nueva biblioteca, capilla musical o un jardín magnífico, básico para estimular la creatividad y el intelecto en el Renacimiento. Está documentada la presencia de leones, ciervos, chacales, puercoespines, un oso, avestruces, etc. La posesión de lo exótico estaba tan de moda entre la realeza como las comilonas de dieciocho y veinte platos que indicaban la generosidad y exquisitez del anfitrión.

Germana se había criado en una corte francesa culta y el duque de Calabria era un noble napolitano, proveniente, por tanto, de la cuna del renacimiento, el cual se relacionó mucho con humanistas y con otros hombres de letras, y formó una significativa corte literaria y musical. Además, su biblioteca tuvo gran fama, y la parte más valiosa estaba compuesta por códices procedentes de Alfonso V de Aragón, quién, durante su estancia en Nápoles, adquirió y mandó copiar un gran número de ellos.

Ambos convirtieron la corte virreinal de Valencia en un activo núcleo de cultura renacentista, congregando a su alrededor a músicos, literatos y artistas y siendo verdaderos mecenas. Eran continuos los festejos, con cantores, lecturas poéticas, sobre todo de Ausiàs March y convirtiendo a “Tirant lo Blanc” en libro de culto de una corte donde prevalecen los galanteos entre caballeros y damas. Además, también se hacían cacerías, banquetes, veladas musicales, torneos, y había bufones al igual que en las cortes italianas, más de 200 personas estaban a su servicio y al de toda la nobleza valenciana. El lujo y el boato imperaban en esta corte que era reconocida como una de las más brillantes de Europa.

Dª Germana seguía con su afición a la comida y tal era su obesidad que se llegó a decir de ella que más que obesa era “el mismo abdomen”. Es probable que sufriera algún problema endocrinológico que justificara su esterilidad y el exceso de peso.

Dª Germana murió el 15 de octubre de 1536 en Lliria. Probablemente la causa fue una hidropesía. Fue amortajada con un vestido de tisú de oro y con la cabeza apoyada en un almohadón revestido de armiño.

Según las crónicas valencianas su cuerpo fue trasladado a Valencia por 100 clérigos con antorchas y depositado en el monasterio de San Bernardo.

En 1546 sus restos fueron trasladados al monasterio jerónimo de San Miguel de los Reyes por orden de su viudo, el duque de Calabria, que quiso así cumplir con el deseo de D.ª Germana.

Para el gran teórico francés Marin Mersenne, la viole (viola da gamba en su denominación en italiano) es, sin ninguna duda, el instrumento más cercano a la voz humana, el que la imita en todas sus modulaciones y expresiones, sea con acentos de tristeza o de alegría. Y esto es posible, dice Mersenne, gracias a que el juego del arco en este instrumento se alarga tanto como el aliento en la voz, permitiendo así frasear de manera natural y expresar todas las emociones.

(Harmonie Universelle, Livre qvatriesme des instrvments a chords, París, 1636, p. 195).

La viola da gamba es un cordófono de arco, provisto de trastes, de amplio uso en Europa entre finales del siglo XV y las últimas décadas del siglo XVIII. El modelo más extendido tiene seis cuerdas afinadas por cuartas (con una tercera mayor entre las centrales), un aspecto similar al del violonchelo, una extensión de Re a re”, y es tañido tomando el arco palma arriba. Al intérprete se le conoce como violagambista.

Instrumento de origen hispano-árabe, poseedora de un timbre casi único para el que la escucha, por su naturalidad casi humana en las voces superiores, y por la profundidad de cierto patetismo en las voces inferiores.

Abundantes testimonios iconográficos de ca. 1500 sustentan la hipótesis de que este instrumento fue creado en los dominios del reino de Valencia a lo largo del siglo XV como instrumento diferenciado de las vihuelas de arco y como evolución de la vihuela de mano, al ser tañida ésta con arco siguiendo la técnica morisca del “rabel”, aún entonces muy extendido en Valencia. Muy pronto se recogen testimonios escritos de la presencia del instrumento en Roma y en la corte hispana, y ca. 1514 es representado por Rafael Sanzio en su “Éxtasis de Santa Cecilia”. En ese momento han sido ya desarrollados modelos de diversos tamaños y el instrumento se expande rápidamente por toda España, Italia, Alemania, Francia e Inglaterra, ocupó un lugar privilegiado en la música del Renacimiento.

Desde la corte de Gremana de Foix y el duque de Calabria en Valencia viajó a Italia, donde tomó el nombre por el que se la conoce hoy (Viola de Gamba = Viola de Pierna) y donde numerosos compositores e intérpretes contribuyeron a su difusión.

El repertorio musical preferido del duque de Calabria se encuentra condensado en un Cancionero recopilado a partir de 1526 y que es publicó después de su muerte, en 1554. Esta antología de Villancicos de diversos autores, a dos, y a tres, y a cuatro, y a cinco “bozes”, antaño conocida como Cançoner d’Uppsala, contiene cincuenta y tres obras anónimas más una de Nicolas Gombert, el maestro de capilla del Emperador. Ha sido posible, sin embargo, identificar algunos de los autores de estos villancicos. Se trata de músicos de la talla de Cristobal de Morales, Bartomeu Càrceres o Mateu Flecha el viejo, éste último autor del popular y satírico “Que farem del pobre Joan”. Frente a 48 piezas en lengua castellana, tan sólo cuatro textos están escritos en valenciano. Y en castellano está escrita también la obra didáctica más importante que se produjo en el entorno de Fernando de Aragón: el Libro de música de vihuela de mano, intitulado El Maestro de Luis Milán. Fuente inagotable para conocer la praxis interpretativa de esa época, el texto del compositor valenciano contiene las primeras tabulaturas editadas en la península ibérica.

Sus variaciones sobre villancicos y romances, sus Fantasías monotemáticas y sus Pavanas trascienden sin embargo las características del instrumento para el cual parecen haber nacido, permitiendo acoplarse a una ejecución de “conjunt”  una destinación avalada por la importancia que los diversos instrumentos, y muy especialmente las vihuelas de arco, desempeñaban en la Corte de Valencia.

Sin embargo, la progresiva implantación de los instrumentos de la familia de los violines, aunque de aparición más tardía, suplantó el uso de la viola en los círculos musicales. Fue entonces, a principios del siglo XVII, cuando Inglaterra tomó el relevo a Italia. Casi de forma paralela, a mediados de la misma centuria y durante más de un siglo, Francia fue la cuna de los más destacados virtuosos. La viola da gamba se había convertido en el emblema de la nobleza. Lo mismo sucedió en Alemania, donde durante el siglo XVIII los músicos mantenían vivo el espíritu que antaño había caracterizado la producción de música inglesa. Nada pudo evitar, sin embargo, que desde finales del siglo XVIII la viola da gamba casi desapareciera de los circuitos musicales cultos. Afortunadamente, esta situación empezó a cambiar a finales del siglo XIX, y ya durante el XX algunos intérpretes destacaron por su propósito de recuperar el repertorio. En la actualidad, la viola da gamba es fundamental en la interpretación propia del Renacimiento y el Barroco.

Durante la primera mitad del siglo XX los pioneros más destacados en la recuperación de la viola da gamba fueron la familia Dolmetsch y August Wenzinger. Ya en la segunda mitad del siglo XX el instrumento recuperó su lugar en el mundo concertístico, siempre en el contexto de la llamada “interpretación históricamente documentada”, movimiento de recuperación de la música antigua interpretada con criterios historicistas, con particular protagonismo de centros de enseñanza como la Schola Cantorum Basiliensis (Suiza) o los conservatorios holandeses.

La popularidad del instrumento conoció un gran empuje gracias a la película “Todas las mañanas del mundo”, de Alain Corneau (1991), libremente basada en las vidas de Marin Marais y Monsieur de Sainte-Colombe, cuya banda sonora, dirigida por Jordi Savall, fue un enorme éxito de ventas.

Jordi Savall Bernadet (Igualada, Barcelona, España 1941) es un violagambista, director de orquesta y musicólogo español, especializado en música antigua.

Video

Imagen:

Viola de Gamba Tenor. Detalle del cuadro “Éxtasis de Santa Cecilia”. Rafael Sanzio. ca 1514.

Bibliografía:

-VALENCIANAS CÉLEBRES Y NO TANTO (s. XIII-XXI). Mercedes De La Fuente. Conselleria de Bienestar Social, 2009. ISBN: 978-84-482

-CORTE VIRREINAL, HUMANISMO Y CULTURA NOBILIARIA EN LA VALENCIA DEL SIGLO XVI. Teresa Ferrer Valls, Universitat de València.

-Origen y esplendor de la viola da gamba. Fundación Juan March. Departamento de Actividades Culturales, Introducción y notas al programa de Cristina Bordas. ISSN: 1989-6549

-Las raíces y la memoria. Música catalana del Renacimiento al Barroco, Dirección: Jordi Savall. Luca Chiantore, 1999.

JavierMartínezS de Burjassot, Valencia, España, Europa, pertenece a la especie Homo Sapiens Sapiens y habita en un planeta al que llaman “Tierra”.

». Opinión similar provocó Germana en la corte castellana, donde el referente ideal de educación femenina impulsado por Isabel la Católica entre sus hijas y las damas nobles se basaba en la instrucción a partir de la sobriedad y los textos religiosos.

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