Ordenaciones municipales valencianas en el siglo XIV: Leyes de Pobres

La propagación de la epidemia de peste de 1348 y de sus graves consecuencias entre los reinos europeos supuso la generalización de medidas en las grandes ciudades de la segunda mitad del siglo XIV, donde convergieron ingentes cantidades de población emigrante debido al general y desmesurado éxodo rural, el cual en proporciones desconocidas hizo confluir por todos los caminos a gentes desarraigadas en busca de sustento y de nuevas posibilidades. A medida que la situación empeoraba por  las hambrunas y las pestes trecentistas se fueron difundiendo las leyes de pobres en los medios urbanos, junto con otras novedades para la gobernanza de la población en materia de orden público, prostitución, conflictividad, delincuencia, e incluso acogida hospitalaria.

En la Corona de Aragón, y en el reino de Valencia en particular, las leyes de pobres son anteriores a la crisis de 1348. Si en 1311 el gobierno municipal de la capital del Turia preveía la distribución indiscriminada de limosnas en la catedral a todos aquellos que la solicitaran el día del patrón local, san Vicente Mártir, ya en 1321 la situación había dado un giro radical. Un privilegio de Jaime II, otorgado a petición de la misma Valencia y de todas las villas del reino, ponía en manos de los gobiernos municipales la legislación de los denominados “falsos mendigos”, los cuales invadían el cotidiano transcurrir de las comunidades urbanas. Mediante esta ley, no sólo se intentaba preservar a la población contra quienes mendigasen caridad falsamente (existían dos tipos de pobres: pobres meritorios y pobres indignos), sino que se confería a los gobiernos locales las facultades jurisdiccionales pertinentes para proceder contra aquéllos, multarlos y castigarlos, dejando en manos del Consell la capacidad de arbitrar las medidas que se considerasen oportunas, sin que los oficiales reales pudieran contravenirlas. Desde 1321 las leyes de pobres fueron competencia exclusiva de las villas y ciudades, las cuales elaboraron reglamentaciones en forma de ordenanzas para hacer valer sus competencias jurisdiccionales, lo cual no impidió recibir las alertas o los consejos remitidos desde la cancillería regia en determinados momentos.

En Valencia el turbulento período de crisis trecentistas coincidió con una etapa general de crecimiento demográfico y económico, que desde el siglo XIII convertiría a una ciudad de frontera en verdadero centro y capital del reino y después, a fines de la Edad Media, en una de las grandes ciudades de Occidente.

Las dificultades agrarias y las crisis de subsistencias se reprodujeron, con mayor o menor incidencia, en secuencias sucesivas: 1310-1314, 1324-1329, 1333-1334, 1340-1348, 1355-1358, 1367-1377, etc. Provocado por las campañas militares en la península Ibérica que se suceden una tras otra a lo largo del trescientos: las cruzadas castellano-aragonesas contra Granada; la batalla del Salado, en la que las fuerzas combinadas de Castilla y Portugal derrotaron a los benimerines; la conquista de Cerdeña y las guerras continuas con Génova por el control del Mediterráneo occidental; la reintegración de Mallorca a la Corona de Aragón; las revueltas nobiliarias castellanas y las guerras de la Unión aragonesa y valenciana; y, sobre todo, la guerra civil castellana, que a su vez derivó en una guerra abierta entre las coronas de Castilla y Aragón, una guerra larga, costosa y destructiva.

Los efectos de la pequeña “edad del hielo” con sus bruscos cambios atmosféricos, las carestías e incluso las hambres y las mortandades, repercutieron negativamente sobre las comunidades rurales provocando el abandono de los campos, la quiebra de las unidades de explotación peor dotadas, el desarraigo campesino, la pobreza de la población y, con ello, la generalización de la mendicidad urbana, que acabaría desatando la consiguiente hostilidad de los Jurados. Las ciudades y las villas se convirtieron en el último recurso de los campesinos empobrecidos, mientras que éstas comenzaron a expulsar a los vagabundos y mendigos forasteros con el fin de amortiguar los efectos de las carestías sobre el vecindario.

Desde 1329 se pueden ver los efectos acumulativos de la inmigración entre la correspondencia de los Jurados valencianos, testimonios que se ratifican en años sucesivos por la ingente llegada de pobres y emigrantes famélicos desde Castilla, atraídos por el imán de un mercado bien abastecido por vía marítima y por la demanda de mano de obra.

En Valencia 1347 fue calificado con l’any de la gran fam y 1374 como l’any de la segona fam, fechas en las que se produjo un desmesurado aumento de los precios. Entonces las catástrofes dieron pie a rogativas públicas, como actos de piedad colectiva que imploraban el remedio a los cielos, pero también habría de considerarse una actitud ciudadana cada vez más dura contra los mendigos y vagabundos forasteros, que reclamaban limosnas en aquel período de grave recesión y falta de alimentos, según se puede comprobar en la tabla de ordenanzas reguladoras de la mendicidad.

ORDENANZAS DIRIGIDAS CONTRA LOS MENDIGOS

14 enero 1311 Distribución indiscriminada de limosnas
1 mayo 1321 Cesión real de jurisdicción sobre mendigos
13 diciembre 1325 Pregón para perseguir falsos pobres
8 noviembre 1340 Distribución indiscriminada de limosnas
1 julio 1341 Convenio Consell-Obispo para visita de hospitales
21 agosto 1341 Prohibición de mendigar en las iglesias
1 septiembre 1341 Prohibición de mendigar en las iglesias
8 marzo 1350 Expulsión de falsos pobres y limosnas para los auténticos
14 marzo 1350 Azotes para mendigos sin licencia
8 julio 1373 Represión de mendigos ociosos
20 julio 1374 Expulsión de vagabundos y mendigos
11 mayo 1375 Limosnas a cofradía y hospital
4 julio 1375 Represión de mendigos ociosos
13 enero 1377 Limosnas para castellanos pobres
10 marzo 1377 Limosnas para castellanos pobres
23 junio 1377 Limosnas para construcción de hospital
18 septiembre 1377 Donativo para estudio de construcción de hospital
17 octubre 1385 Pregón contra mendigos por escasez de mano de obra
19 agosto 1391 Pregón contra vagabundos y ociosos
10 abril 1399 Destierro de vagabundos y delincuentes
20 junio 1401 Distribución de limosnas por parroquias

Fuente: Vizcaíno, R. N. (2012). Las leyes de pobres en la metrópolis. Mendigos, miserables, trabajadores en Valencia, 1306-1462. Clío & Crímen: Revista del Centro de Historia del Crimen de Durango, (9), p 9.

Una de las ordenaciones más antiguas data de 20 de septiembre 1340, en la cual los Jurados tratan de `poner coto a los escándalos que producían los mendigos en el interior de los templos, importunando con sus peticiones a los fieles, no dejándoles oír los oficios, y, a requerimiento del obispo y del cabildo, acuerdan prohibirles la entrada, teniendo que permanecer en los portales sin interrumpir el tránsito ni pedir en alta voz y esto sólo desde Todos los Santos a Pascua de Resurrección, el resto del año también estaba prohibido, excepto los días lluviosos.

A finales de 1340 el Consell procedió a la distribución indiscriminada de limosnas, simultáneamente, en las cuatro puertas de la catedral, otorgando en mano tres dineros a todos aquellos que solicitasen caridad, una medida extraordinaria, que no tenía otro propósito que la bendición de la Iglesia y su ayuda para vencer el peligro de los benimerines,. En cambio, una década más tarde, en 1350, los mismos Jurados previeron azotes y destierro para los falsos mendigos que estando sanos vivían de lo ajeno, reclamando limosnas y evitando el trabajo. Entonces la caridad ciudadana sólo se hizo extensiva a los pobres vergonzantes, utilizando los cepillos habilitados en las parroquias, permitiendo racionalizar el socorro, evitar dispendios y eliminar los inmerecidos dones a desconocidos y farsantes.Pocos días después se preveían azotes para todos aquellos que mendigasen sin la debida licencia.

Estas disposiciones no atajaron que la mendicidad se extendiera por calles y plazas. El 8 de marzo de 1350, los Jurados acuerdan que nadie puede ir pidiendo limosna si no iba provisto de una licencia especial, dado previo informe de los Obreros de las parroquias o de los encargados de recoger en las mismas las limosnas para los vergonzantes. Estas medidas no surtieron efecto, en junio de 1368, designa el Consell

a Berenguer Estampa, Pedro Ballester y Berenguer Olives para que lo emitan, y años más tarde, el 16 de mayo 1374, encargan dicha tarea a uno solo, a Pedro Ballester, tabernero, con un adjunto. En julio de este mismo año reitera el Consell el cumplimiento estricto de todo lo ordenado y al propio tiempo para que no quedaran abandonados los huérfanos y fueran explotados por mendigos profesionales, acuerda se les nombre curadores.

  • En la ciudad de Valencia existía el curador d´orfens, llamado popularmente pare dels d´orfens, institución municipal que tomó carta de naturaleza en 1338 por provisión de Pedro IV, cuya misión consistía en impedir que los niños huérfanos mendigasen por las calles de la ciudad, colocándolos de criados o aprendices de un arte u oficio, para encauzar así rectamente su vida y hacerlos útiles a la sociedad.
  • En cuanto a la asistencia hospitalaria al huérfano o expósito durante los primeros meses de vida, cuyo objetivo prioritario era la supervivencia de la criatura, sabemos que en la ciudad había al menos tres centros donde se dispensaba. En primer lugar, el monasterio-hospital de Sant Vicent, (ubicado: sobre la iglesia de San Vicente, próxima al camino de Andalucía, hacia la parte sur de la ciudad). fundado por Jaime I inmediatamente después de la conquista. Los otros dos hospitales de ésta que acogían huérfanos y expósitos eran el de la Reina y el de En Clapers, sus nombres oficiales eran de Santa Llúcia (Fundado por doña Constanza, mujer de Pedro III de Aragón. Puso el hospital bajo el patrocinio y tutela de la ciudad, encargando a sus jurados de su administración y gobierno. Se construyó en unos terrenos, entonces extramuros, junto al convento de frailes de San Francisco, entre los caminos de San Vicente y Ruzafa), y de Santa Maria, (Fundado en 1311 por Bernat de Clapers. Lo puso bajo el patrocinio de la ciudad, en la zona norte, junto al camino de Sagunto), que desde fechas muy tempranas fueron administrados por personas designadas por las autoridades municipales, a diferencia del anterior, dirigido por eclesiásticos.

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Fuente: Rubio Vela, A. (1982). La asistencia hospitalaria infantil en la Valencia del siglo XIV: pobres, huérfanos y expósitos. Dynamis: Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque. Historiam Illustrandam, 2, p 177

Los hospitales en sus inicios eran instituciones cuya fundación se debía a órdenes religiosas, inspiradas y marcadas por un sentimiento de caridad cristiana, destinadas a albergar y recoger tanto a enfermos como a caminantes y que tales centros, a finales de la Edad Media, se convertirán en los «hospitales burgueses u hospitales de las ciudades». Desde el principio, los centros asistenciales de Valencia, serían de carácter civil, no sólo son fundados por órdenes religiosas, sino también por los reyes o por particulares, como los de de San Jaime y de San Juan Bautista (siglo XIII), fundados por los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén o el de San Lázaro o de «Sent Latzer», (siglo XIII), Se ignora por quién fue fundado. Estaba destinado a recoger a los enfermos de lepra y otras enfermedades contagiosas. Administrativamente dependía de la ciudad. El Hospital de San Guillem, fundado por Guillem Scriva, secretario de Jaime I, según le fue ordenado en el testamento de su hijo, poniéndolo bajo la dirección y cuidado de los frailes trinitarios, venidos expresamente de Cataluña para tal fin (siglo XIII). También el Hospital de San Antonio Abad, de los religiosos Antonianos destinado a las víctimas del «mal de los ardientes» o «fuego maldito», en la misma centuria.

Los hospitales se mantenían con fondos civiles. De hecho, su economía está basada en las subvenciones aportadas por la ciudad (a los que dependen de ella), en las cuotas aportadas por sus fundadores, herederos o junta rectora, así como en censos, limosnas o legados, etc.  El personal civil es quien los administra y atiende, nombra el personal asistencial, administradores y cargos de responsabilidad, vigila e inspecciona su funcionamiento, etc. En el caso de los hospitales autónomos, estas funciones las ejerce el organismo fundador.

Berenguer Soler fundó un hospital, en realidad un asilo en 1376, cerca del portal d´En Avinyó, para recoger a los pobres forastero, especialmente de Castilla, que no cabían en los otros hospitales que entonces existían:

  • Hospital de Pobres Sacerdotes. Fundado por el obispo Hugo de Fenollet, se destinó al cuidado de los clérigos aquejados de enfermedades agudas, crónicas o incurables. Ubicado junto a la puerta de Xerea, enfrente del de los Caballeros de Jerusalén.
  • Hospital «dels Beguins». Fundado por Guillena Catalá para los terciarios franciscanos fue puesto también, por decisión de su fundador, bajo la tutela de la ciudad, en el camino de San Vicente.
  • Hospital de Menaguerra o «En Conill». Fundado por Francesc Conilí en 1397. Lo puso bajo la administración de sus parientes. Caso que no hubiese alguno para desempeñar tal cargo, la administración del centro debería recaer en el prior y mayordomos de la Cofradía de Huérfanas de Valencia. Situado en los «Patis d’En Frigola», hacia el noroeste de la ciudad.
  • Hospital de «En Bou». Fundado por la Cofradía de Pescadores, estaba destinado a acoger sólo pescadores adultos enfermos. en el camino de Ruzafa, hacia el suroeste de la ciudad.

El Justicia de lo Criminal y los Jurados de Valencia el 19 de julio 1378, ante la ineficacia de los encargados en aplicar las ordenanzas, unas veces por sus ocupaciones y otras por negligencia. Resuelven que el Notario Síndico de la ciudad, Francisco Urgelles, fuese el único ejecutor de las mismas, asignándole una retribución, para que no pudiera alegar excusa en el cumplimiento del cargo y aplicar los viejos estatutos sobre braceros, mendigos y vagabundos.

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Fuente: Los mendigos de Brueghel .Esta tabla de Pieter Brueghel “El Viejo” está conservada y expuesta en el Museo del Louvre de París, artista flamenco del siglo XVI (1529 – 1569).

http://arte.laguia2000.com/pintura/los-mendigos-de-brueghel#ixzz4KBGqR1D6

A pesar de los esfuerzos de los Jurados y sus medidas legislativas y penales, no lograron impedir que muchos individuos que se hallaban en condiciones de trabajar, eligieran la mendicidad como medio más fácil de vivir a costa de la caridad pública. Otra vez se reitera la orden, en 1385, que bajo pena de azotes nadie pudiera pedir limosna por la ciudad sin una licencia especial concedida por el Síndico a propuesta de los que tenía a su cargo “lo bací del acepte dels pobres”, de cada parroquia, con la obligación de llevar colgado al cuello un distintivo de plomo, el cual les era entregado por el mismo Síndico. El Consell abrió un depósito para los pobres, donde se ingresaban los donativos de todos los vecinos en las parroquias. El bací dels pobres era un cepillo exclusivo para mantener a la población menesterosa, Loa ingresos procedían de las fuentes más diversas: limosnas recogidas en actos litúrgicos, donaciones, testamentos, aportaciones extraordinarias del Consell, de comunidades religiosas. Otra fuente regular de ingresos era la presencia del cortejo de pobres acompañando a los difuntos en los funerales, y cobrando por ello. Como patrono de este bací, el Consell designaba un encargado de su gestión, el baciner,  disponía de un reglamento propio. Esta orden se completó con otras ese mismo año:

  • Prohibición de pedir en el interior de los templos, con la sola excepción de que pudieran sentarse en los bancos que había cerca de algunos altares, pero sin ir al encuentro de los fieles.
  • Se prohíbe a los encargados de pedir por los pobres en el interior de las iglesias de hacerlo durante el Evangelio y desde un poco antes de la consagración, hasta el final de la comunión.
  • Que los beguines con familia o con oficio no pudieran tampoco pedir, porque lo hacían más por esquivar el trabajo que por penitencia y mortificación.
  • Los peregrinos no podían estar en la ciudad más de tres días.
  • Prohibición a los vendedores de candelas de ejercer su trabajo dentro de los templos, porque sus voces y trasiego causaban grandes escándalos.
  • No se permitía a los ciegos e impedidos pudieran ir acompañados por personas aptas para el trabajo.
  • Todo mendigo encontrado jugando a la gresca en tahurería, posada o taberna, sería desterrado perpetuamente de la ciudad.

El 10 de abril 1399, el Consell ordenó ejecutar un privilegio real que permitía expulsar de la ciudad, y sin contemplaciones, a los violentos, a los alcahuetes, a los vagabundos, y gente de baja condición sin oficio conocido, e incluso se avisó de su inmediata ejecución en la horca si regresaban. En medio de esta aplicación se previó el destierro por diez años tanto a los presos de la cárcel como a aquéllos que fueran encarcelados por esos motivos.

Las ordenaciones referentes a mendigos, vagabundos, huérfanos, etc; asistenciales como punitivas,  tienen un amplio recorrido en la ciudad de Valencia a partir del siglo XIII y posteriores. Desde siempre están íntimamente ligadas al propio desarrollo de la ciudad.

 

Vocabulario:

Dineros (Diners): Del latín denarius. Pieza de metal compuesta por una aleación de cobre y plata, llamada vellón (billó), acuñada en Valencia por Jaime I en 1247, hasta el Archiduque Carlos de Austria en 1707. Doce dineros hacían un sueldo (sou) y 20 sueldos una libra, lliura, o sea, que 240 dineros componían una libra, que era una unidad de cuenta, como el sueldo. Los dineros de Jaime I se llamaron ral de Valéncia (moneta regalium Valencie). (Fuente: Hinojosa Montalvo, J. (2002). Diccionario de historia medieval del Reino de Valencia. Tomo II, p 71)

Benimerines: Reciben este nombre los Banu Marín, mariníes o meriníes, dinastía beréber dominante del Norte de África, del Magreb occidental (Marruecos), desde mediados del siglo XIII a principios del siglo XV, tras ocupar en la zona el espacio político que dejan los almohades. Después de la Batalla de Las Navas de Tolosa en 1212 y la paulatina desintegración peninsular del imperio almohade, los benimerines son el principal sustento de la resistencia islámica de al-Ándalus frente a los cristianos, que lentamente penetraban ya en el Valle del Guadalquivir. En años sucesivos los mariníes ocuparían casi todo el norte de África asentándose en las ciudades de Mequinez, Fez, Taza, Salé, Rabat, Tetuán y sobre todo Marrakech, capital del imperio. Y muy pronto, desde 1275 y al menos hasta 1340, el control del litoral del Estrecho andaluz y del reino de Granada se convierte en objetivo territorial y político de los benimerines frente a la ofensiva conquistadora de los reyes castellanos. De modo que los benimerines se convierten en una pieza fundamental desde la Batalla del Estrecho hasta la destrucción de Algeciras en 1369. (Fuente: Enciclopedia Britanica. https://global.britannica.com/topic/Marinid-dynasty)

Beguines: “…Acabáronse los hermitaños quedándose los unos en el nuevo monasterio de San Augustín y pafiándose los otros a la nueva religion de San Hieronymo que tuvo fu principio en este Reyno y con esta mudança se trasformo el hospital de hermitaños en cofradria dé los Beguines.  Eran cierta gente de penitencia, que andado en el difcipulato de San Vicéte Ferrer, por el mundo, vestidos vestas negras: y acompañavan có efte habito la procession dela diciplina el Viernes Santo. La palabra de Beguin es de Alemana la baxa,  y viene a fer lo mesmo que en Español beato, o beata…” (Fuente: DECADA PRIMERA DE LA HISTORIA DE LA INSIGNE Y CORONADA CIUDAD Y REYNO  DE VALENCIA. Primera Parte Dirigida a los Tres estamentos Eclesiástico Militar y Real y por ellos a los Diputados (1610). p 1046)

Obreros de parroquia: Tenían funciones parecidas a los “Mayordomos de fábrica” en las catedrales. Estas eran velar por todos los aspectos materiales del templo, hacían las distintas colectas, cobraban los entierros y otros servicios, llevaban los libros de cuentas, de los cuales debían dar el balance al párroco o al obispo, custodiaban el dinero dentro de una caja con dos llaves, de las cuales tenían una, recogían el aceite para la lámpara del Santísimo, y procuraban el mantenimiento del edificio parroquial, haciendo las reparaciones y compras oportunas.(Fuente: Enciclopedia Católica, OMNIA DOCET PER OMNIA, http://ec.aciprensa.com)

Mal de los ardientes o Fuego maldito: Enfermedad debida a la ingestión de pan amasado con harina de centeno, contaminada por el cornezuelo del centeno. Esta enfermedad recibió los nombres de “fuego sagrado”, “mal de los ardientes”, “fuego infernal” o “fuego de San Antonio”. Este último nombre data del siglo XI, en que se fundaron los monasterios de San Antonio Ermitaño [Orden de San Antón (o antoninos)], para atender a sus víctimas. El fuego de San Antonio se presentaba bajo formas muy distintas. En unos casos afectaba a las vísceras abdominales, originando un cuadro que aunque muy doloroso, por fortuna era de muy corta duración, conduciendo a los enfermos a una muerte casi súbita. En otros, más frecuente, el proceso comprometía de preferencia los miembros. Los enfermos “atormentados por dolores atroces lloraban en los templos y en las plazas públicas; esta enfermedad pestilencial, corroía los pies o las manos y alguna vez, la cara”. Comenzaba con un escalofrío en brazos y piernas, seguido de una angustiosa sensación de quemazón. Parecía que las extremidades iban consumiéndose por un fuego interno, se tornaban negras, arrugadas y terminaban por desprenderse, “como si hubiesen cortado con una hacha”. La inmensa mayoría sobrevivía, quedando mutilados y deformados enormemente, por la pérdida incluso de los cuatro miembros. Por otra parte, la enfermedad atacaba a las mujeres embarazadas, en las que producía irremediablemente el aborto, incluso en los casos más leves. Las antiguas culturas orientales, utilizaban lo que llamaban “granos negros del centeno” para provocar el parto. (Fuente: ENFERMERIA AVANZADA http://enfeps.blogspot.com.es/2009/08/el-mal-de-san-anton-o-fuego-sagrado.html).

Gresca: Juego de dados con apuestas que se practicaba en calles y plazas, siendo motivo de grandes barullos y follones. En tiempos medievales fue repetidamente prohibido. El nombre del juego viene del latín medieval “graecisca” (Fuente: Etimologías)

 

Imágen de portada:

Danza macabra de la sala capitular del convento de San Francisco de Morella, Castellón (España), s. XV. [Foto: autor] Zymla, H. G. (2014). La danza macabra. Revista digital de iconografía medieval, 6(11), 23-51.

 

Bibliografía:

-Vizcaíno, R. N. (2012). Las leyes de pobres en la metrópolis. Mendigos, miserables, trabajadores en Valencia, 1306-14621. Clío & Crímen: Revista del Centro de Historia del Crimen de Durango, (9), 165-284.

– Antoni Furió Diego.  La primera gran depresión europea. Catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Valencia, http://elpais.com/diario/2012/01/08/negocio/1326032068_850215.html

-Zymla, H. G. (2014). La danza macabra. Revista digital de iconografía medieval, 6(11), 23-51.

– Rubio Vela, A. (1982). La asistencia hospitalaria infantil en la Valencia del siglo XIV: pobres, huérfanos y expósitos. Dynamis: Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque. Historiam Illustrandam, 2, 159-191.

– Marco, M. G. (1985). Sanidad y urbanismo en la Valencia del siglo XV. En la España Medieval, 7, 1567.

– Carreres Zacarés, S. (2015). Ordenaciones municipales valencianas de la Edad Media. Saitabi.

 

Captura de pantalla (16) JavierMartínezSantamaría de Burjassot, Valencia, España, Europa, pertenece a la especie Homo Sapiens Sapiens y habita en un planeta al que llaman “Tierra”.

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